¿Puno zona liberada?

Por: César Gutiérrez Peña

(Lima, 27 Jun. 2011).- Esta vez sí que la situación se ha ido a mayores en la protesta social en Puno, no solo por el amedrentamiento al gobierno nacional, la perdida lamentable de vidas, el daño a la propiedad privada y pública; con oficiosos parlamentarios haciendo de facilitadores de los organizadores del desorden; cosas que en el quinquenio García, han sido moneda corriente; sino por el sometimiento del Ministerio Público y la invasión a un canal de televisión capitalino; cosas que no habían ocurrido antes. Es decir los poderes del Estado subordinados a los protestantes. Se aspira que la región altiplánica sea zona liberada, bajo el liderazgo de Walter Aduviri y adeptos, que han decretado que las inversiones en industrias extractivas no se deben desarrollar en la zona.

Pensando con pragmatismo la administración García, no va hacer sino ganar tiempo; como en la tauromaquia, sabe que está en el tercer tercio, con el último astado de la tarde; toro sin casta, que embiste al torero, al que no le puede sacar nada y no le queda otra cosa, que devolverlo a corrales, bajo cualquier pretexto, para que no le empañe la faena, donde el respetable le exige vuelta al ruedo entre aplausos. Las próximas tardes vendrán complicadas, pero esa será tarea de otro torero y otra corrida en la misma feria: “Gobernando el Perú”

La situación nos plantea cuatro incógnitas: ¿por qué la radicalización con un gobierno de salida, acaso alguien alienta ingenuamente que se tome decisiones radicales en contra de la inversión, antes que le caiga la pesada tarea a Ollanta Humala? ¿No será una postura de beligerancia extrema para el que se va, para transar con el que viene, para darle una bendición de componedor e iniciar gestión de manera auspiciosa? ¿Quién financia la movilización, pues es innegable que hay costos que cubrir? , finalmente ¿qué se espera para Puno después de correr a los inversionistas, con su correlato en las empresas de servicios y el turismo?

Las respuestas a las interrogantes, se prestan para plantear escenarios múltiples, hasta donde la imaginación lo permita; pero en lo que sí no hay lugar a dudas es en que los beneficiarios de esta asonada, no son sino aquellos que trabajan al margen de la ley y que su situación excepcional se mantendrá en la medida que exista una extraterritorialidad, donde las leyes de la república sean inaplicables para siempre.

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