Los anti “5 de abril” por pose política

Por: César Gutiérrez Peña, Utilities Perú

(Lima, Perú).- Coincidencias del hebdomadario, en católico jueves santo se han cumplido los 20 años del autogolpe fujimorista, propicio para la reflexión con lectura documentada de los hechos. Son tres los ámbitos, donde vale la pena hurgar: defensores, opositores y los poseros que condenan vehementemente lo ocurrido.

Los defensores, hoy son muy pocos con expresión pública, pero muchos con convenido silencio. Los opositores, son escasos los que han guardado coherencia en dos décadas y más que suficientes los que se aúpan en la hora undécima por aparecer hoy como políticamente correctos. Los poseros, es la especie que más abunda, son aquellos que quieren aparecer como puristas de la democracia, aunque pragmáticos defensores de los cambios económicos estructurales que se derivan del cierra puertas de aquel día.

Si hacemos el censo de los apologistas, el universo se ha segregado, como dicen los especialistas en estadística. Solo escucho a los fujimoristas sobre todo a los primigenios; porque la nueva hornada, no tiene ni convencimiento, ni conocimiento y menos elocuencia para defenderlo. Han ido callando los áulicos, que eran comparsa del gobierno que llegó a niveles de popularidad del orden del 80%.segús las cifras de la siempre solícita encuestadora Apoyo. Muchos de ellos hasta han tenido la desvergüenza del cruce de vereda a pesar de la luz roja en el semáforo.

El recuento de los opositores, que es la definición apropiada para este caso, pues en el conteo inicial muchos de ellos decidieron estratégicamente entre dos opciones: ser mudos o tímidos defensores; hoy constituyen una cantidad significativa. Los auténticos, independiente de su motivación, son escasísimos, felizmente existen los escritos, grabaciones y filmaciones, para identificarlos. Los más altisonantes que se rasgan las vestiduras en el presente, en aquella época y en la subsiguiente que corresponde al apogeo del fujimorismo que duró varios años, no dijeron nada trascendente en contrario.

Quiero centrar mi atención en los poseros, pues me llevan a indignación. Para ello quiero recordarles que hay dos temas que son fundamentales en el análisis de la autogolpe. El primero; en el purismo legal, no tienen que haber dudas que fue una práctica rupturista con el orden, por más que la correlación de fuerzas de la época devino en una institucionalidad con sesgo político, defensor de intereses particulares de toda laya. El segundo; que toda la estructura económica que hoy se vive se gestó en base a este hecho, es hija de la asonada cívico-militar. En este orden de ideas es que escudriño en este interesante espécimen.

No se puede ser crítico, cuando se ha sido parte de levantamientos contra el estado de derecho, por más que tenga serias deficiencias, es el caso de Ollanta Humala. Con Locumba y Andahuaylas en su pasivo, sobran las palabras, es completamente acomodaticia su postura de defensor cerril del orden en la posición que hoy ocupa.

Tampoco pueden abstraerse los militantes de las prácticas económicas que hemos experimentado en estos últimos 20 años. Aquí hay que incluir a los señores Alan García, Alejandro Toledo y Ollanta Humala, excluyo a Valentín Paniagua, cuyo rol en los cerca de 8 meses que le correspondió gobernar, no podía hacer otra cosa que organizar un proceso electoral donde los ciudadanos decidieran el rumbo a tomar.

Es indesligable la gestión económica de los gobiernos que han practicado el continuismo, de su aceptación de lo realizado el 5 de abril de 1,992. Es clarísimo que no se hubiera podido aplicar las ideas del Consenso de Washington, sin haber tenido el camino allanado para legislar mediante decretos-leyes. Algunos sostienen que se podría haber realizado con el Congreso bicameral, donde la oposición tenía la mayoría, con el Tribunal de Garantías Constitucionales y Poder Judicial controlado por el Apra. Eso es absolutamente falso, el comportamiento opositor era obstruccionista desde todos los espectros de pensamiento político.

Remítanse a la historia, así que los que hoy se horrorizan, incluido los que sufrieron persecución, pero que luego han abrazado los credos liberales, déjense de hipocresías, en el silencio de sus conciencias saben que están de acuerdo, aunque digan lo contrario.



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