Mostrando entradas con la etiqueta industria de CHD. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta industria de CHD. Mostrar todas las entradas

D.S. 005-2012-PRODUCE defiende interés de 30 millones de peruanos

Protección de 5 millas marinas garantiza actividades de industria del CHD y la pesca artesanal, afirma ministra Triveño. Igual de clara fue en la Comisión de PRODUCE del Parlamento. Foto: PRODUCE

(Lima, Perú).- La ministra de la Producción, Gladys Triveño, aseguró hoy que es responsabilidad del Estado proteger las cinco millas marinas porque garantizan las actividades de la industria de pesca a gran escala, la de menor escala y la de los pescadores artesanales.

El Ministerio de la Producción ordenó el sector pesquero en agosto pasado disponiendo preservar el recurso hidrobiológico anchoveta y otras especies dentro de las cinco millas marinas para la pesca artesanal destinada al consumo humano directo (CHD).

Señaló que el pronunciamiento de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) manifestando su disconformidad con esa decisión es parte del juego democrático del país.

Entendemos su posición porque define los intereses de sus socios y es totalmente razonable que se pronuncie cuando una norma no satisface sus necesidades, hay muchas cosas en las que coincidimos y otras no”, dijo.

Reiteró que el Ministerio de la Producción defenderá el interés de los peruanos en garantizar la sostenibilidad de los recursos hidrobiológicos.

El Ministerio de la Producción defiende también a los pescadores artesanales que tienen un derecho de crecer, y no tienen la posibilidad de que se escuche su voz en defensa de las cinco millas”, dijo.

Triveño agregó que se está tratando de ordenar el sector pesquero debido a que anteriormente se dictaron normas desordenadamente.

Si uno hace el mapa de actores y de quiénes están en las normas que se han dado, se percibe que hay desorden y justamente estamos tratando de ordenar el sector, y siempre que se pone orden a la gente no le gusta los ajustes y es parte del proceso”, reconoció.

Agregó que el Ministerio de la Producción pide a los actores del proceso que miren adelante pues el resultado final va a beneficiar al país (Fuente: ANDINA).






Leer más...

La ecuación de la Merluza

Por Marcos Kisner Bueno, Revista Pesca

(Lima, Perú).- En setiembre del 2001, con apenas unos días de anticipación, se informó a la industria merlucera que se daría una veda reproductiva. Nunca antes se había dado.

Esta crisis se generó, como lo reconoció en su momento el Imarpe, debido a que la data con la cual el órgano científico trabajaba estaba errada y arrojó cifras sobreestimadas en cuanto a la biomasa de merluza. Por tanto se había incurrido en sobreexplotación ya que se asignó cuotas de captura anuales calculadas sobre una biomasa total que al decir de Imarpe estuvo equivocada. En su momento se habló de un stock de 500 mil toneladas (Informe Ejecutivo de IMARPE derivado del mandato de la RM 529-98-PE), por lo cual se asignaron cuotas anuales de 80 a 100 mil toneladas; pero de pronto cayeron en la cuenta de solo había 200 mil toneladas.

O sea que faltaban 300 mil Tm. sin que exista una explicación convincente de donde está la diferencia.

Lo evidente es que las cifras de IMARPE (bien sean las de 500 o 200), por la razón que fuese, eran inexactas, lo que crea una duda razonable respecto a la credibilidad del ente científico. Ese grave error condujo a la toma de malas decisiones comerciales y al perjuicio innegable de la industria merlucera por causa del Estado, quien asume la responsabilidad de los errores de su ente científico.

Las inversiones efectuadas en la industria, de muchos millones de dólares, realizadas en un escenario de 500 mil Tm. de stock y ausencia de vedas, dejaron de ser válidos de un mes al otro. Todos los programas empresariales, flujos de caja, empleos, compromisos comerciales con el exterior, etc. dejaron de tener validez. La industria, que planea su actividad por varios años midiendo sus niveles de endeudamiento, programación de pagos, y atención de mercados, fue súbitamente sacudida por un problema biológico y de reducción de stock que la llevaron al borde del colapso.

La alternativa única que se presentó ese año fue el procesamiento de pota.

Si analizamos debidamente las opiniones y recomendaciones de la FAO, nos damos cuenta de que las medidas biológicas de conservación de un recurso son correctas, siempre y cuando la información en las que se basan sea exacta. El punto es que el Estado aplicó esta política de conservación basado en información que hoy se presume como dudosa.

El asunto es que existe una responsabilidad compartida entre el Estado que evidencia serias discrepancias científicas entre sus propios científicos, y la industria que busca su propia supervivencia. Culpar solo a la industria fue incorrecto. Pescaron lo que se les permitió.

En 2012 la historia se repite puesto que una gestión, relevada en el IMARPE en el segundo semestre del 2011, estableció una cuota de 40 mil toneladas bajo argumentos científicos que la nueva administración científica de IMARPE considera que no tienen sustento técnico. Bajo una nueva metodología establece una cuota de 8,900 Tm.

Más allá de los errores internos de procedimiento y metodología, censurables por cierto porque esas divergencias perjudican a la industria, el hecho es que es el Estado a través de esas discrepancias en su ente científico, el responsable de la crisis por la que atraviesa la merluza desde hace 12 años. El origen del problema debe ser identificado, entendido y resuelto mediante una evaluación integral del IMARPE.

En 2011 la administración de Pesquería requirió la realización de una auditoría científica al IMARPE, lo que motivó que muchos se rasgasen las vestiduras en reclamo de ser esta solicitud una ofensa al prestigio internacional de ese ente científico. A la luz de los hechos “científicos” que llevan al colapso de la industria merlucera, creo que muchos debieran replantear su opinión de que IMARPE “no” necesita una auditoría. La necesita y no solamente científica, que valide sus métodos y protocolos, sino administrativa también.

Para llegar a esta solución se requiere de un amplio consenso y una real vocación por resolver el tema de la pesca. Lo que implica capacidad de renuncia a los intereses individuales para subordinarlos a los intereses nacionales.

Un escenario contradictorio, complicado y lleno de consecuencias es el que recibe en el presente la actual Administración de Pesquería. Sujeta a las leyes y normas vigentes, heredera de ese pasivo, debe resolver con juicio, tino y sin olvidar que el deber de la autoridad es proteger los recursos pesqueros para las futuras generaciones, debiendo aplicar el concepto de que la inclusión social es para los muchos y no para los pocos.

En ningún escenario es posible encontrar soluciones bajo presión y bajo amenaza.

El diálogo alturado, serio y responsable, con respeto a la ley y a la normatividad vigente, es el único camino para encontrar una salida consensuada para afrontar la crisis actual.

La actual Administración apenas hace poco ha asumido el cargo y heredado una pesada carga, manteniendo una actitud dialogante y receptiva. No es debido que una población peruana, alimentada por pasiones exacerbadas, acuda a los extremos de la violencia para encontrar una solución a un problema creado en otros tiempos.

Si bien es cierto el Estado es uno solo y cada administración asume los activos y pasivos de sus antecesores, su obligación primaria es administrar la pesquería asegurando su sostenibilidad, sin descuidar los impactos socio económicos derivados.

El ROP vigente impone basar las decisiones en informes científicos de IMARPE, por tanto el Ministerio está obligado a cumplir la norma.

El reto es encontrar una solución equilibrada en tanto se resuelve el problema de fondo: la información científica.

Esta ecuación debe resolverse fría y objetivamente, como toda la matemática, sin pasiones ni prejuicios. La población dedicada a la merluza en Paita ya ha sufrido bastantes impactos provenientes de la crisis de este recurso y de las movilizaciones impulsadas no solamente por la defensa de su supervivencia, sino por un exceso de pasión y emoción.
Leer más...

La inversión en el sector pesquero del Perú

Por: Marcos Kisner Bueno / Revista Pesca

(Lima, 22 Oct. 2011).- La inversión en el sector pesquero es un tema que debe verse con especial atención por cuanto no hay posibilidad legal ni biológica de incrementar el esfuerzo pesquero sobre la anchoveta, que es el recurso principal del país. El resto de especies, salvo la merluza, en parte el jurel y caballa y quizá también la pota, tienen cierto nivel de investigación científica aunque insuficiente. Las demás carecen de información adecuada para generar reglamentos de ordenamiento adecuados. Por tanto es poco probable que se realicen inversiones en extracción en un escenario impreciso y aleatorio, en medio, además, de un cambio climático global.

La acuicultura ha demostrado que, pese a los incentivos existentes, no genera atractivo en la inversión nacional, existiendo incluso algunas empresas más interesadas en invertir en Chile que en Perú.

La industria de CHD es probablemente la que soporte mayores inversiones en la medida que las biomasas de sus recursos objetivos lo permitan, salvo que se orienten a la generación de mayor valor agregado, lo cual parece ser la única posibilidad, aunque limitada por la disponibilidad biológica, lo que obliga a la prudencia en la inversión.

El área que requiere y demanda inversión es la pesca artesanal, la cual requiere como prioridad el mejoramiento de toda la infraestructura pesquera artesanal. Es obligación del Estado hacerlo, pero lamentablemente carece de recursos económicos suficientes dado que el presupuesto sectorial es muy limitado y no recibe mayor contribución de la industria, la que a la vez no tiene esa responsabilidad formal; pero quizá sea el área donde el sector privado pueda hacer importantes inversiones, toda vez que los desembarques para la industria de CHD se re realizan utilizando infraestructura del Estado, limitado para hacerlo por las razones descritas.

La otra área de inversión es en el terreno de la investigación, para la cual el Estado tiene la misma limitación financiera mencionada. Dado que la investigación termina en información de uso comercial para el sector privado, es también una buena posibilidad de inversión no solo financiando grandes proyectos de investigación del IMARPE, quien recoge cooperación internacional sino con aportes directos, ya que recibe poco o nada de cooperación nacional.

Es importante que el sector pesquero privado considere invertir en estas dos grandes áreas, cuyos beneficios serían recibidos directamente por las propias empresas pesqueras nacionales en forma de mejores servicios, dado que la inversión en nuevos proyectos pesqueros es de dudoso resultado comercial por las limitaciones de orden biológico existentes y porque el Estado no recibe suficientes recursos para hacerlo.

IMARPE merece mayor aporte del Estado y del sector privado, sobre todo porque su enorme prestigio internacional lo hace merecedor de la confianza de la comunidad científica, la cual se verá reforzada por la auditoría que la autoridad de pesquería va a hacer y que no hará otra cosa que reforzar tan bien ganada y merecida imagen.

El canon pesquero es insuficiente para realizar inversiones en infraestructura e investigación. Los derechos de pesca que quedan a disposición del Ministerio de la Producción tampoco son suficiente, como tampoco lo es la renta.

La última gran área de inversión es la descontaminación de las bahías afectadas, en parte, por la industria pesquera, así como en medidas de prevención de la misma. Las poblaciones costeras recibirían de buen agrado una inversión importante del sector privado en este tema.
Leer más...